19.11.08

De la etimología clásica a la memez

Hacen bien los científicos en reducir o conducir las diversidad a términos universales que, puestos a disposición de todos, puedan, con mayor o menor esfuerzo, llevar la luz y la comprensión a quienes lo deseen. El uso normal de cuanto nos rodea nos limita a apariencias y nos puede llevar a relacionar hipópotamos con caballos o murciélagos con ratones o al amor con el corazón.
El uso del griego y del latín ha demostrado ser un modo universalmente aceptado para construir palabras y expresiones sonoras que plasmen la enorme diversidad de las especies mediante oportunas explicaciones al alcance de todos. Sin duda requiere un esfuerzo el consultar en el lugar adecuado las características del “molleus scarabeidus” o del “agaricus silvestris” o del “pinus pinea” pero la información lograda es infinitamente superior a la de las palabras “bicho”, “seta” o “pino”.
Claro que la rotundidad y excelencia del término científico ha calado hondamente en la comunidad comerciante dada la categoría que proporciona el hablar de propiedades hidratantes, cloruro sódico o analgésico en vez de decir que moja, que tiene sal corriente o que calma el dolor. Por desgracia eso no ha durado mucho a causa de la mayor extensión de la cultura entre la gente y la natural propensión de los entendidos en chivatear todo lo que saben. Naturalmente, si un químico dice a todos que un desatascador de 20 euros está compuesto básicamente por hidróxido sódico, que no es ni más ni menos que sosa cáustica con un precio cien veces menor, la ruina del producto está asegurada.
Por eso las cosas no han podido durar mucho así, puesto que decir con palabras contrastables y de sentido fijo –aunque difíciles- acaba equivaliendo a confesar que nos venden agua con sal como si fuera oro o aspirinas como si fuera el bálsamo de Fierabrás. Los grandes manipuladores de nuestros bolsillos han vuelto al misterio de los cabalistas y alquimistas para llenarnos de niebla mientras nos despojan.
En efecto. Entretengámonos durante la cuarta parte del tiempo que la publicidad nos roba cuando queremos ver o leer algo que nos interesa en apuntar las alusiones a misteriosos efectos que sólo han descubierto los astutos departamentos de promoción y venta de las grandes compañías. En vano intentaremos localizar cientos de estúpidas palabras e incongruencias mentales para poder explicar lo inexplicable. En vano nos esforzaremos en desvelar a infantes desvalidos o a curiosos alumnos que las palabras –digamos- “fluirtino de vitamo” no existen o que la expresión “fuerza dinámica”, “blanco nuclear” o ultravitamínico son una tomadura de pelo.
Si alguna vez los humanos conseguimos –como parece que lo intentamos- que nuestra civilización desaparezca como desaparecieron los hititas y se vuelve a encontrar su rastro al cabo de los siglos, mucho me temo que los arqueólogos, científicos e investigadores de entonces acabarán pensando que los humanos actuales constaban de un 0’5 de abusones y un 99’5 de tontos., convencidos, encima, estos últimos de que el pueblo nunca se equivoca.
Con esta situación y las perspectivas previsibles es difícil saber que hacen padres y profesores intentando enseñar lo que se conoce en vez de mostrar el arte de pegar palabras y sonidos para patentar expresiones lucrativas sin sentido.
Por ejemplo, “ideopansincracia ultravitadinámica”

28 Comments:

Blogger Athena said...

Recobrar el origen de la palabra es darle su sentido primero, pero entonces ¿de qué comerían muchos?

Besos.

19/11/08 7:03 a. m.  
Blogger Sasian said...

Hemos llenado de contenido vacio o fatuo en la mayoría de las ocasiones las palabras para camuflar y/o ocultar su verdadero significado...engañandonos y dejándonos engañar.
Hemos perdido unoa de las mejores y más gratificantes cualidades humanas: la escucha...ahora solo queremos oir, y en la mayoría de los casos, solo queremos que nos oigan...no esperamos siquiera que nos escuchen...

Por suerte, puedo volver y escucharte.

un beso

19/11/08 8:52 a. m.  
Blogger marea@ said...

Está claro, somos manejables e ingenuos, aunque nos cueste admitirlo, el sistema está impuesto así, y digo IMPUESTO.

Un abrazo amigo. Marea@

19/11/08 9:13 a. m.  
Blogger Margot said...

Plas, plas, sí señor mío.

Ver, o leer anuncios, para aquellos que se paran en los significados y no en las palabras, a veces provoca estupor, la mayor parte vergüenza ajena, esa misma vergüenza que hace tiempo anda perdida, enredada en réditos y curvas de ventas.

La misma que echas de menos cuando un anuncio de coches o hidroléctrica resalta su ecología o el de un banco resalta su generosidad.

Lo peor de todo no es esto, Ybris, lo peor de todo es que funciona. Tontos somos y conformes, alegres, de serlo.

Tontos pero con omegas inmunocasitas, no es lo mismo, dónde va a parar!!! Eso sí...

Besote!

19/11/08 9:33 a. m.  
Blogger mia said...

Aunque resulte ridículo

ir contra lo Impuesto

como bien dice Marea,

es muy saludable

constatar una parte

del mundo se entera

del enorme disparate.

Entrada muy clara,

gracias♥♥♥besos♥♥♥

19/11/08 9:56 a. m.  
Anonymous Isabel said...

Pues mira, a mí en clase me gusta mucho tratar la etimología de las palabras (te adelanto que soy de ciencias puras y pocas veces llamo a los bichos o a las plantas por sus nombres vulgares). Que sepan de dónde vienen algunas palabras "raras", de dónde salen, cómo se han construído y, sobre todo, lo qeu significan. Y luego, con la información que hagan lo que puedan o lo que quieran.
Besos.

19/11/08 9:59 a. m.  
Blogger Tempero said...

Pobre Corominas, dándonos su anchura a lo largo de muchos años y ahora por ahí, arrinconado. Y saber que mi adorado/dorado/ocre castaño es una 'castanea sativa'. Lo que cuesta cultivarse amigo Ybris y el enfado que supone el no amar la palabra, su origen, su valor.
De siempre me hidrato las manos con glicerina, que no es grasa sino alcohol. Se lo ví siempre a mi padre, de manos profundamente labradas. Un litro de glicerina dura años y cuesta poco. Una crema sofisticada, en su letra pequeña, siempre tiene 'glycerol', la base fundamental y también esencias, esencias sacaperras diría yo. Sin duda, el mundo es de los espabilados, ojo, el mundo comercial.

19/11/08 10:45 a. m.  
Blogger Fortunata said...

Ja ja ja... que decir? lo has dicho todo y muy bien...Si uno no esta entre los 99,5 de tontos....ni en el 0,5 de abusonnes ¿donde estoy?...En el limbo que ya no exixte......

Besos

19/11/08 10:59 a. m.  
Blogger -Pato- said...

¡¡¡¿¿¿¿ideopanquéeeee?????!!!!!!

Ybris, genial como siempre. Me voy con una sonrisa.

Besos.

19/11/08 11:46 a. m.  
Blogger moderato_Dos_josef said...

Parece ser que al ser humano nos atraen más estas expresiones lucrativas, pues son las que hacen que parezca que el individuo sabe algo en realidad y se sienta importante, cuando la verdad es que no tienen ni idea de nada. Un saludo!

19/11/08 11:54 a. m.  
Blogger koffee said...

Claro! y así servidora -que no sirve, eh?- creía que el "barrilete cósmico" era un tonelete lanzado al espacio!
Ay San Blas!.
Osculum.

19/11/08 11:57 a. m.  
Blogger Rocío said...

Jajajajaaaaa, me he reído mucho.
Tienes toda la razón. Qué manipulable es el lenguaje y qué rimbombante suena una cefalalgia o una cefalea en vez de un dolor de cabeza...
Pero podemos darle la vuelta. Yo no me resisto a ver y a enseñar esas raíces muertas para algunos, realmente muy vivas.
Me explico: en esta frase- buenísimaaaaa- que tú escribes
hidróxido sódico, que no es ni más ni menos que sosa cáustica con un precio cien veces menor
quedaríamos como dioses simplemente demostrando de dónde proviene "cáustica".
En lo más simple también está lo más complejo y lo que realmente sirve, que creo que es a lo que te refieres. ¿Para qué rizar más el rizo?

Paro ya, que o soy incapaz de pronuncia palabra, o me enrollo en los bigotes de un artrópodo, jajajaaaaaa
;) Besos.

19/11/08 12:22 p. m.  
Blogger PIZARR said...

!Que bueno eres Ybris!

Me quedo pegada a esta pantalla mientras te leo.

Pensar cuanto expones ya lo pensamos, pero ser capaz de decirlo de esa manera, eso es otra cosa...

Un beso

19/11/08 1:55 p. m.  
Blogger Amparo said...

he comentao tu post con mis compañeras esta mañana y al final hemos terminado hablando de sexo...no me preguntes por que, no sabria contestarte ni en latin ni en castellano.

te dejo un beso memo.

19/11/08 3:26 p. m.  
Blogger Xiketä said...

Pues cierto es que los disfraces que mediante palabras ponen a las acciones para que seamos marionetas convencidas, va día a día en auge.
No sólamente en la publicidad se ve, es en cualquier método de venta (marketing puro), en lo que se utiliza demasiado a menudo para mi forma de verlo.
Cuando la humanidad desaparezca, habrán seguro un 99 por cien de gente que seremos mucho más inteligentes, pero muchísimo más robotizados...
Buen post.
Besos

19/11/08 5:17 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Protesto, nuestra lengua es muy rica y si alguien aprende una palabra nueva de esa forma bienvenida. Si alguien abrió una vez un diccionario por ese motivo, bienvenido. Tendrían que enriquecer el lenguage televisivo, a ver si de una vez por todas aprendemos a hablar. Tanto esquematizar está empezando a romper los esquemas sólidos. Sigo defendiendo el estudio y el uso de la lengua como placer (dale la lectura que te parezca). También reivindico el poder de las imágenes en la publicidad, creo que vende más eso que jugar al despiste

Besos

19/11/08 5:35 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

...por cierto, creo que últimamente se observa un cambio en el mercado y, consecuentemente, las grandes multinacionales intentan disfrazarse de pequeña empresa. Estoy casi convencida de que ahora intentan vendernos lo tradicional, se dan cuenta de que la población envejece e intentan despertar el niño que todos tenemos dentro. Eso me parece mucho más triste, porque ya hablamos de jugar con un sentimiento sin enriquecer al pobre consumidor.

+ Besos

19/11/08 5:38 p. m.  
Blogger Isabel Martín said...

en casa tenemos un experto en lavadoras que a sus clientas no les recomienda el milagroso y caro Cal-gonit... en lugar de eso un lavado de vez en cuando con vinagre y ¡adiós a la cal!

19/11/08 5:46 p. m.  
Blogger Tristancio said...

Para tener en cuenta...

(Será que decimos analgésico para disimular el dolor??).-

Un abrazo.-

19/11/08 5:49 p. m.  
Blogger Bel said...

Habría mucho que reflexionar sobre la utilización de la palabra por y para el poder, pero ahora sólo decirte que no he dejado de sonreír.
Un beso.

19/11/08 8:51 p. m.  
Blogger Noray said...

¡Cuánta razón tienes!

Querido Ybris, nos sólo las palabras tienen etimología,
a veces también la tienen los silencios.

Un abrazo

20/11/08 12:40 a. m.  
Blogger raindrop said...

No hay nada como apabullar con "palabrazas", porque el ignorante trata de disimular su ignorancia haciendo que comprende y (por tanto) utilizando esas mismas "palabrazas" aunque no sepa ni de qué está hablando.
La ignorancia ¡ay! esa atrevida.
Y los "listos" lo saben y se aprovechan, claro.
Por ejempo, ¿quién no usaría una crema facial con ácido hialurónico? Jopé! con ese nombre, tiene que ser algo necesariamente bueno. Aunque de química no se tenga ni idea, eso sí.

Excelente, tu post. Sí señor.

Un fuerte abrazo

20/11/08 2:37 a. m.  
Blogger Sirena Varada said...

Las palabras y términos que se usan para tomar el pelo a la gente son un pozo sin fondo, y creo que uno de los abusos más descarados se da en el lucrativo mundo de la cosmética femenina: decontractores, redensificadores, dnage..., por no hablar de la variedad de nombres con los que han tenido que bautizar las nuevas moléculas, proteínas y principios activos que han descubierto estos sesudos cantamañanas.

Besos

20/11/08 10:37 a. m.  
Blogger ZenyZero said...

El caso es vender y no importa cómo. El siguiente paso, después utlizar eufemismos comerciales, es registrarlos. Vamos, que si uno arranca por error una meacama del prado, no pasa nada. Pero como arranques una "Taraxacum" vas a la cárcel.

Me ha encantado!!
Un abrazo

20/11/08 2:20 p. m.  
Blogger FERMÍN GÁMEZ said...

Es que los publicistas son unos lingüistas frustrados en el fondo... o unos merlines sin magia que llevarse a las manos, o unos charlatanes aquellos del oeste americano que vendían productos que lo sanaban todo con nombres sonoros y estridentes...

Buena entrada, por la crítica a las tropelías verbales de lo mercantil y por el tratamiento de un tema lingüístico que siempre me interesa.

20/11/08 6:21 p. m.  
Blogger irene said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

20/11/08 10:58 p. m.  
Blogger irene said...

Todavía nos dejamos engañar, por palabras o frases altisonantes, para hacernos creer que nos venden oro por oropel, ya aprenderemos, poquito a poco, creo que vamos avanzando.
Si volviera a nacer, con todas mis experiencias a cuestas, otro gallo me cantaría.

...la natural propensión de los entendidos en chivatear todo lo que saben. Me ha encantado.

Besos, Ybris.

20/11/08 11:08 p. m.  
Blogger manuel_h said...

esto último suena bien, y seguro que calma algún dolor, desatasca vaya usted a saber qué, o podemos utilizarlo si se nos acaba la sal (como si fuera un vecino, vaya)

24/11/08 12:45 a. m.  

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