15.7.06

De la gloriosa majestuosidad del taco

De acuerdo.
Son palabras que el uso, la historia o el tema han hecho incorrectas y vergonzantes. Unas porque aluden a órganos o funciones estrictamente privadas, otras porque se aproximan peligrosamente a lo religiosamente innombrable o lo políticamente incorrecto. En todos los casos vienen a explicitar impúdicamente lo que decididamente es asunto de alcoba, retrete u oratorio.
Sin embargo, o quizás por ello, sería hipócrita no reconocer con qué majestuosidad y contundencia dichas palabras llenan la boca y liberan las tensiones. ¿Quién de cuantos fueron educados en la cultura del silencio del “eso no se dice” no ha dicho en secreto esas mágicas palabras sólo por probar, como Adán y Eva en el Paraíso, el poder de la ciencia del bien y del mal?
No nos engañemos. Por más que esas palabras –más que palabras, palabrotas- sean relegadas del lenguaje culto tienen una entidad propia que las hace, sobre catárticas, semánticamente imprescindibles: Obsérvese la gradación solemne, la trasgresión del límite, la erección hasta los aledaños del orgasmo verbal de esos grados de comparación con que solíamos dejar boquiabiertos a la pacata audiencia: “bueno, mejor, óptimo y cojonudo; malo, peor, pésimo y jodido...”
Nunca se me olvidará la contundencia con que un alumno mío –algo deficiente el pobre- hace ya bastantes años requirió mi ayuda en un recreo: “Profe. El bola m’a dao una hostia”. Como cabe esperarse de la resignada paciencia de un profesor le dije: “Hombre, querrás decir que te ha dado un golpe”. Pero él, impertérrito, insistió. “No, profe. Primero me dio un golpe, pero luego m’atizó una hostia”. Y es que, claro, lo mires por donde lo mires, no es lo mismo un golpe que una hostia.
Con igual aplomo y no menor sabiduría, un compañero mío de profesión se expresaba así en una reunión de profesores en la que se nos pedía hacer un informe detallado de cada alumno de nuestras respectivas tutorías: “Ningún informe puede ser detallado mientras no pueda escribir de algunos que son unos gilipollas”.
Sinceridad ante todo. Como la fama o el mito transmitido por los alumnos de COU sobre el famoso profesor Miguel “el guarro”, así llamado por la inveterada costumbre de dejar caer la chaqueta al suelo con el sabroso y repetido comentario: “¡Vaya! Tampoco hoy han puesto aquí una percha”. Entre las infinitas anécdotas que se le atribuían estaba esta perla: “No soporto las pijaditas. Háganme una putada gorda, porque las putadas molestan, pero las pijaditas joden”. O bien esta otra: “¡Váyase a la puta calle y cáguese en mi padre, pero, por favor, no dé un portazo al salir”.
La historia de la literatura ha sido constante en valorar hasta el sentido poético del taco. Empecé a descubrirlo cuando cayeron en mis manos las poesías completas, siempre censuradas, de Quevedo o aquellos versos del inefable Catulo expresando su desprecio a sus enemigos: “Pedicabo vos et irrumabo” (Os daré por el culo y por la boca).
No le demos vueltas: un díptero testicular jamás será una mosca cojonera.
Y, ya para terminar, permitidme que os traiga un poema antiguo mío con el que procuraba en su día conjurar con buen humor las amenazas de depresión que con frecuencia nos invaden a los sufridos maestros.

Con cuánta pena, hijo, tantas veces
veo a personas regañando a un niño
que, cuando quiere deponer sus heces
dice: "Profe. Me cago ya y me jiño".

Aprende tú, para que nunca llores
a saberlo decir de mil maneras:
"¿Puedo ir a abonar las lindas flores?
¿a dejar mis entrañas más ligeras?

¿a aliviar las angustias que me aquejan?
¿a expandir la apretura en que ahora yago?"
Pero si ves que ni aun así te dejan,
di: "Me las piro ya, porque me cago".

Hay mucho imbécil suelto por ahí fuera
que por no proferir palabras feas
dirán, si mueren de una cagalera:
"Me abatieron crueles diarreas".

18 Comments:

Blogger Luis said...

Muy irónico y cierto el poema. A mi siempre la palabra "palabrota", valga la redundancia, me ha dado grima, sobretodo al ver que todos los adultos la utilizaban y nadie les decía nada. En mayor o menor medida, todos acabamos utilizándolas y hay situaciones o personas que hay que llamarlas por su nombre, aunque sea una palabrota, para qué perdernos con eufemismos. Porque si uno es un gilipollas, lo es y hay que llamarlo por su nombre.
Me ha gustado tu reflexión a cerca de este tema, genial e ilustrativo como siempre.

Un abrazo

15/7/06 10:10 a. m.  
Anonymous Brisa said...

Ya, es que las palabrotas son las hermanas mayores de las palabras, palabras adolescentes que no siempre se expresan en el momento adecuado, a la mayoría le molestan al oírlas porque no las entienden y les suenan mal y desproporcionadas, pero que todos pasamos por ellas y algunos, unos pocos no las abandonan jamás y es su forma de expresión habitual.

Resumen que me has hecho reír con ese poema tan didáctico y como dice Luis lo has bordado.
Besos Ybris.

15/7/06 10:27 a. m.  
Blogger Misscronic said...

:D
Esta vez me has sacado mas de una risa.

15/7/06 3:19 p. m.  
Blogger Badanita said...

Ybris:
Cuanto me alegro que hayan educadores como vos! ayyy que me sale la psicopedagoga de adentro!
Sos clarísimo! Coincido con vos.
Me he reido tanto ( algunas son para llorar, claro) ... te juro que lo copiariá y lo llevaría a la Universidad para reflexionar sobre el tema.

Besos !

15/7/06 4:46 p. m.  
Blogger Perséfone said...

Me has hecho reír con tu poema! Tus palabras son muy inteligentes,y que manerade exponerlas tienes. Aunque caigo en el abismo semántico que nos separa, las "palabrotas" no son las mismas en un país o en otro, por lo que las identifico pero no las siento "feas".
Es interesante como el sentido va cambiando según la cultura. Culo en chile es una buena ofenza!
Saludos.-

15/7/06 5:58 p. m.  
Blogger UMA said...

Yo le aplaudo Ybris.
Un poco porque soy vehemente y no puedo (ni quiero) conmigo, un poco porque hay cosas que salen de muy adentro y si no tienen contundencia no serà lo suficientemente categòrico y tajante.
Me arrimo a decir que las cosas se pueden decir de una forma socialmente aceptable, ahora, vivir adornando la palabrerìa cuando alguien se mandò alguna mala, no que no.
Aunque puedo ser igualmente amigable:)

Un gran abrazo y el gusto este que tengo de leerlo.
Un besazo nocturno.

16/7/06 3:25 a. m.  
Blogger Simplemente Olimpia. said...

Jajajajaja, gratificante, elegantemente vulgar, mordaz, irónico, exquisita y "cojonuda"!!!tu disertación del tema. Entrecomillas, no por que no llene mi boca, sino por que el énfasis es extremo.El buen uso del léxico, incluye todo el dicionario, y saberlo utilizar en el momento adecuado. De nuevo tu maestria en ello se demuestra en tus palabras.
Magnifico.
Olimpia.

16/7/06 3:30 a. m.  
Blogger Insanity said...

"Aprende tú, para que nunca llores
a saberlo decir de mil maneras:
"¿Puedo ir a abonar las lindas flores?
¿a dejar mis entrañas más ligeras?

¿a aliviar las angustias que me aquejan?
¿a expandir la apretura en que ahora yago?"
Pero si ves que ni aun así te dejan,
di: "Me las piro ya, porque me cago".

Hay mucho imbécil suelto por ahí fuera
que por no proferir palabras feas
dirán, si mueren de una cagalera:
"Me abatieron crueles diarreas".

Brillante. Eso.
Y una vez mas te felicito y agradezco por este nuevo regalo.
Y te abrazo muy fuerte.
Tu presencia es el regalo.
I.

16/7/06 7:35 a. m.  
Blogger Lis said...

Los niños en seguida aprenden a decirlas, debe ser por querer ser más como los mayores.

Las palabrotas son de las partes del lenguaje que encierran abundantes significados despectivos hacia el género feménino...

No me dan miedo las palabras sino quien las usa.

16/7/06 9:38 a. m.  
Blogger -Pato- said...

Me has hecho reir con ganas!!

Ya no ejerzo, pero he sido maestra de niños pequeños y se de lo que hablás, definitivamente los maestros tenemos una paciencia aparte.

Besos y risas.

16/7/06 11:00 p. m.  
Blogger Lunarroja said...

Joder, más razón que un santo.

Pues eso...

16/7/06 11:58 p. m.  
Blogger Gata Chata said...

Qué post más chulo, Ybris. Me he reído un montón... :) Mira, es cierto, la mayoría de las palabrotas no tienen sinónimos que suenen bien. Es que es así, no hay que darle más vueltas. Los tacos tienen su momento y son insustituibles porque, si lo hicieras, corres el riesgo de equivocar al personal.

Y un ole con ole al poema, chiquillo.

17/7/06 12:52 a. m.  
Blogger ybris said...

Os agradezco a todos vuestros comentarios, pero no puedo pasar más que por unas pocas páginas vuestras por motivos de cobertura.

Brisa: Te leo siempre que publicas algo, aunque no te lo diga más que aquí hoy. Es una cierta prevención contra el correo electrónico que no quisiera tener que usar.
Me encanta lo que escribes.

17/7/06 4:04 a. m.  
Blogger thirthe said...

aaahhh...que a gusto se queda una cuando encuentra el taco apropiado!

17/7/06 9:50 p. m.  
Blogger manuel_h said...

me parecen muy buenos tus poemas, pero cuando relatas, tu prosa es genial.

20/7/06 6:31 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

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5/3/07 3:27 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Keep up the good work »

16/3/07 4:07 a. m.  
Blogger Simplemente Olimpia. said...

Me acabo de dar cuenta, que al igual que al "taco", a tus palabras el tiempo no les hace mella.

De nuevo magnífico.

Olimpia.

13/7/08 11:22 p. m.  

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