20.2.08

El amor en los tiempos del cólera

Mía me propone un imposible: hablar del amor de Florentino Ariza y Fermina Daza a través de la palabra única e imponente de Gabriel García Márquez en su El amor en los tiempos del cólera. Si se hubiese tratado de Romeo y Julieta, Tristán e Isolda o Ulises y Penélope no me habría sentido tan dolorosamente incapaz como ante estos dos personajes.

Sin embargo me he decidido a reflexionar, siquiera superficialmente, sobre ellos –más con palabras del autor que con las mías- para permitirme el gusto de volver sobre esta obra y leerla de corrido con el placer que siempre se tiene de encontrarse con la prosa inigualable del Nobel colombiano y con su peculiar mirada ante el amor como destino que se sostiene hasta el final de la vida y alcanza su realización en unos puntos suspensivos que se pierden como el barco fluvial en fingida cuarentena río arriba y río abajo en un remedo de tiempo eterno.

En vano buscaremos las palabras altivas que hablaran del amor en términos estentóreos. Es algo mucho más sencillo. La vida presenta a la pareja una servidumbre recíproca: “Ni él ni ella podían decir si esa servidumbre recíproca se fundaba en el amor o en la comodidad, pero nunca se lo habían preguntado con la mano en el corazón, porque ambos preferían desde siempre ignorar la respuesta.”

Los problemas en la vida de pareja no surgen de espantosas e inaceptables infidelidades sino de la constatación de la falta de jabón en la jabonera del baño, un incidente que da la oportunidad de “evocar otros, muchos otros pleitos minúsculos de otros tantos amaneceres turbios. Unos resentimientos revolvieron los otros, reabrieron cicatrices antiguas, las volvieron heridas nuevas, y ambos se asustaron con la comprobación desoladora de que en tantos años de lidia conyugal no habían hecho mucho más que pastorear rencores.”

La vida separó a los dos por unos motivos inconscientes de Fermina Daza que sólo tardíamente se explicitaría: “Es como si no fuera una persona sino una sombra. Así era: la sombra de alguien a quien nadie conoció nunca.”

Ella se casa con otra persona a quien no ama pero con quien convive sin reservas hasta el último momento en que él muere en un accidente y ella “Le rogó a Dios que le concediera al menos un ins­tante para que él no se fuera sin saber cuánto lo había querido por encima de las dudas de ambos, y sintió un apremio irresistible de empezar la vida con él otra vez desde el principio para decirse todo lo que se les quedó sin decir, y volver a hacer bien cualquier cosa que hubieran hecho mal en el pa­sado.”

Florentino Ariza guarda el secreto de su amor como en un cofre y no había de revelarlo jamás, no porque no quisiera abrir ese “cofre donde lo había tenido tan bien guardado a lo largo de media vida, sino porque sólo entonces se dio cuenta de que había perdido la llave.”

Mientras ella vive su matrimonio como quien se entrega a un ineludible destino él se pierde en interminables amores con cuantas mujeres se ponen a su alcance. La viudez de Fermina Daza le llega a su conocimiento cuando, más allá de los setenta, le sorprende en medio de sus amores a quien abandonará inmediatamente en cuanto le llega la noticia.

Muy ancianos ya los dos acabarán encontrándose no como quien retoma una vida sino como quien descubre algo nuevo que no puede ni debe anclarse en el pasado.

Él comprende que “todo tenía que ser diferente para suscitar nuevas curiosidades, nuevas intrigas, nuevas esperanzas, en una mujer que ya había vivido a plenitud una vida completa.”

Ella se plantea: “Es increíble cómo se puede ser tan feliz durante tantos años, en medio de tantas peloteras, de tantas vainas, carajo, sin saber en realidad si eso es amor o no”.

Lo cierto es que al final llegan al auténtico amor: “Ni Florentino ni Fermina se dieron cuenta de cómo se compenetraron tanto: ella lo ayudaba a ponerse las lavativas, se levantaba antes que él para cepillarle la dentadura postiza que él dejaba en el vaso mientras dormía, y resolvió el problema de los lentes perdidos, pues los de él le servían para leer y zurcir. Una mañana, al despertar, lo vio en la penumbra pegando un botón de la camisa, y se apresuró a hacerlo ella, antes de que él repitiera la frase ritual de que necesitaba dos esposas. En cambio, lo único que ella necesitó de él fue que le pusiera una ventosa para un dolor en la espalda.”

No se sentían como novios recientes y menos como amantes tardíos. “Era como si se hubieran saltado el arduo calvario de la vida conyugal, y hubieran ido sin más vueltas al grano del amor. Transcurrían en silencio como dos viejos esposos escaldados por la vida, más allá de las trampas de la pasión, más allá de las burlas brutales de las ilusiones y los espejismos de los desengaños: más allá del amor. Pues habían vivido juntos lo bastante para darse cuenta de que el amor era el amor en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más cerca de la muerte.”

Lo más profundo del sentimiento que García Márquez escribe sobre los dos ancianos es el final del libro tras la mirada del capitán del barco en un viaje interminable y repetido: “miró a Fermina Daza y vio en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites. —¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo? —le preguntó.

Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.

—Toda la vida —dijo.”

36 Comments:

Anonymous María Manuela said...

Que maravilla!!!. Hay historias fantásticas que se pueden contar además así de bien...
Me has dado unas ganas locas de releer.

Besos.

20/2/08 7:02 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Esta es una de esas mañanas, en que abres los ojos y te sorprende el alivio.
El destino es sabio y trae las cosas debidas a su debido momento, antes de morir por última vez.
(Preciosa prosa la de Gabriel García Márquez, para una historia tan real)

20/2/08 7:40 a. m.  
Blogger mia said...

ybris


y cómo no te lo iba a pedir

sabiendo lo bien

que lo sabes hacer?

ninguna síntesis he conocido

más profunda que le que nos

acabas de ofrecer

gracias,ha valido la pena,

tú como García Marquez

conoces a la mujer...

http://es.youtube.com/watch?v=fAyhwvnnjsQ

http://es.youtube.com/watch?v=TkQWvHiOJXY&feature=related
y si no logras entrar,pediré a fernando de ayudarme

http://es.youtube.com/watch?v=ylXeCd8uiKA&feature=related

20/2/08 9:26 a. m.  
Blogger Margot said...

Una auténtica delicia, Ybris, tu relectura... Ummmm y más ummmm.

Ves? fuiste tú hoy quien me removió la emoción y la sonrisa.

Sigamos en este ir y venir del carajo.

Un abrazo sonriente!

20/2/08 10:51 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Llámame desconfiada si quieres, pero llamar amor a esta historia es muy romántico, otra forma de acomodarse para la dama, valiente promesa, confórmate con lo que queda porque yo no aspiro a otra vida más cómoda, es rendirse cuando ya no quedan muchas armas ¿y si fuera en la mitad de la vida?. Por otra parte viajar con Márquez siempre es un placer.

Besos

20/2/08 10:55 a. m.  
Blogger Eva said...

Reconozco que no lo he leído. Me ha llamado mucho la atención este pasaje: "más allá de las trampas de la pasión, más allá de las burlas brutales de las ilusiones y los espejismos de los desengaños: más allá del amor."

Muchas veces hablo del sentido del amor, incluso de su propia existencia, de si no somos más que resortes movidos por la pasión o rehenes del miedo a la soledad. Todavía no he hallado la respuesta, e ignoro si lo voy a conseguir algún día. Cuanto más reflexiono sobre el tema, creo que es peor.

Besos.

20/2/08 11:21 a. m.  
Blogger Luisa Miñana said...

Tuve siempre la sensación de que Fermina Daza y Florentino Ariza no dejaban de ser un poco tramposos. Habían preservado su amor mutuamente -por razones poco románticas, sí- de todas las interferencias roñosas de la vida. Su amor había llegado intacto hasta el momento en que ellos ya estaban de vuelta y no le iban a poner más condiciones que las de la propia naturaleza. No habían arriesgado su amor sobre la mesa de juego de la vida. No estaba gastado. Resurgía aparte.
La novela es un portento. Es una catedral. Pero siempre pienso que García Márquez es algo más irónico de lo que quiere reconocer. Y su melancolía siempre viene desde las afueras.
Bárbaro comentario el tuyo, y sabio, como vos.

20/2/08 12:23 p. m.  
Blogger Carz said...

Yo siempre he creído que el amor perdura sobre el tiempo y la ausencia. Secretamente (bueno ahora ya no, porque lo voy a contar) me imagino volviendo a ese amor interrumpido por la incomunicación.

Y también creo que los símbolos se apiadan de las lágrimas.

Un abrazo.

20/2/08 12:52 p. m.  
Blogger Aldabra said...

Una novela entrañable.

Ahora que han hecho la pelícuola no he querido ir a verla porque no quiero que se me vaya el dulce sabor de los recuerdos que me dejó la lectura del libro de García Márquez.

Bicos,
Aldabra

20/2/08 1:29 p. m.  
Blogger -Pato- said...

Primero Gracias a Mía :) por su pedido alucinante.

Luego gracias a vos Ybris por este regalo inmenso, por esta emoción completa, por dejarme este sabor en el alma para seguir el día flotando. No sé, qué otra cosa se le puede decir a alguien que te regala un momento feliz que Gracias?

Yo miro un rato con tus ojos Ybris y ya con eso me basta.

Besos

20/2/08 1:43 p. m.  
Blogger -Pato- said...

Ahh y voy corriendo a buscar el libro que lleva guardado años sin abrirse, merece ser leído otra vez.

Besos

20/2/08 1:45 p. m.  
Blogger Poledra said...

:-) mi también e encanta el fragmento del capitán del barco y Florentino Ariza. :-)

Resumir esa historia de amor no es asunto fácil, y ..me ha encanatdo.

Un abrazo

20/2/08 1:54 p. m.  
Blogger Isla said...

Te leo y aprendo,
tienes mucho.

Saludos.

20/2/08 2:39 p. m.  
Blogger Beauséant said...

gracias por reelerme esas líneas que casi tenía olvidadas ;)

20/2/08 5:05 p. m.  
Blogger mia said...

ybris

si puedes pasa

por la casa

de Fernando...

la de Crepusculario...

http://crepusculariosiglo21.blogspot.com/
Besos

20/2/08 9:05 p. m.  
Blogger El lenguaraz said...

No he podido, en mi entusiasmo por leer esta entrada, evocar otro libro maravilloso del Sr. García Márquez; Del amor y otros demonios.
En él, hay un personaje de esos que no se me han borrado, como Melquíades que conocí en otro siglo. En "Del amor...", está Abrenuncio, que en un momento suelta:
"..el amor es un sentimiento contra natura, que condena a dos
desconocidos a una dependencia mezquina e insalubre, tanto más
efímera, cuanto más intensa".

No me extraña que una bloguera amiga, haya hecho un post basado en su perfil. Si yo fuera cineasta, haría una película, y sería un film de culto en la "masita" de los que quieren dar un paso más adentro; pero ya ve, soy beduino, así que el mundo se ha librado de una. Mis respetos amigo Ybris

20/2/08 9:12 p. m.  
Blogger DaliaNegra said...

Nadie mejor que tú para comentar un libro.Lo reeleré.Besos,Ybris, y gracias por este momento cálido y ameno.***

20/2/08 9:31 p. m.  
Blogger irene said...

Lo leí hace años, he vuelto a leerlo hace apenas dos meses y tu relato me ha emocionado. Quién pudiera soñar con un amor, casi toda una vida, y disfrutarlo, intacto, cuando ya casi es imposible destruirlo.
Es esperanzador.
Un abrazo.

20/2/08 11:50 p. m.  
Blogger alba alpha said...

Muy buena reseña, voy a releerlo.
Besos

21/2/08 12:22 a. m.  
Blogger Arya said...

Entre Ud caballero.. Puccini.. y GM, q mas puedo pedir hoy...

"Seguir en este ir y venir del carajo.."

21/2/08 2:17 a. m.  
Anonymous Carmen said...

Creo que el escenario del tiempo, es el que hubiera cambiado todo el curso y desenlace de la historia de ...¿amor? ¿pasión juvenil? ¿obsesión? Aún tengo dudas.
Otra época e incluso otro lugar, hubiera dado un giro ese romance diametralmente opuesto, quiero creer.
Me temo que ella nunca supo lo que es el amor. (quizá yo tampoco, de ahí mi reflexión). Eran tiempos en los que la OBLIGACION se imponía a la DEVOCION.
En cuanto a él, su obsesión (amor, me da igual) por esa mujer, está claro que le "alargó" considerablemente la vida.
Es el deseo o la esperanza el combustible básico de la vida.
La religión del valiente.
Buenos días, Ybris.
Un beso.

21/2/08 9:16 a. m.  
Blogger René said...

en parte de acuerdo con luisa: sólo perdura el amor en estado puro si no se ha usado.

21/2/08 9:31 a. m.  
Blogger Poledra said...

:-)

Pues si, soy una Getxotarra en Alcalá, porque sabes? Tu hogar está donde está quien te besa cada mañana. :-)

Un abrazo,

P.

21/2/08 9:51 a. m.  
Blogger Caperucito Lorca said...

No he acabado con la crítica de El amor en los tiempos del cólera porque ya se me llenó el estómago de repente con tan jugosos poemas.

El postre me lo dejo para otro día.

Un abrazo Ybris.

21/2/08 10:15 a. m.  
Blogger mia said...

ybris

si no puedes

leer ésto

http://es.youtube.com/watch?v=-oVr6tqtBx4&feature=related
te lo puedo dar en

mialuaf@gmail.com

vale la pena!

♥♥♥besos♥♥♥

21/2/08 10:23 a. m.  
Blogger Tomás said...

Increible YBRIS

es como un manifiesto casi, impresionante lo que has sacado y pulido de dicho libro, tendré que leerlo de nuevo por eso es que se me ha olvidado darte un regalo, tendrás que ir a mi hotel a recogerlo, son cosas de la edad, jejeje

21/2/08 11:02 a. m.  
Blogger -Pato- said...

Otra vez, aquí leyendo tu amor en loc tiempos del cólera.

Otra vez empezando el día con este delicioso resúmen que has hecho.

Otra vez me voy flotando :)

Besos y gracias

21/2/08 12:21 p. m.  
Blogger UMA said...

Te luciste:)
Para variar, mi querido Ybris.
Primero agradecer a Mìa por "encender la mecha" y luego agradecerte en este divague de ideas acerca del amor en que me metiste.
Un mate?
Siempre recuerdo eso de "este no es un amor para toda la vida, sino para toda la muerte"
Besitos, Amigo

21/2/08 1:09 p. m.  
Blogger IndeLeble _ Ali said...

Es la primera vez que te visito y siento que no será la única, mira que hacer tan bien la re-interpretación de semejante novela , vos hubieras hecho el prólogo,con lo mucho que me gusta el Gabo, creo que no hay un libro de él que no devore, increíble tus letras , acertadamente te lo pidió Mía.
Te felicito, me encantó y lo voy a volver a leer, Gracias!
Que bien que escriben carajo!

22/2/08 3:42 a. m.  
Blogger sintulatido said...

Todo es , definitivamente hasta que dure..No he leído ésta obra solo puedo decir que,no creo en amores que se guardan en cofres,en silencio hasta el punto de querer recuperarlos cuando uno ya se está por morir..

Besos Ybris Querido

22/2/08 4:39 a. m.  
Blogger Insanity said...

“miró a Fermina Daza y vio en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites. —"

Abrazo, Ybris.
Insanity

23/2/08 5:11 a. m.  
Blogger Insanity said...

“miró a Fermina Daza y vio en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites. —"

Abrazo, Ybris.
Insanity

23/2/08 5:13 a. m.  
Anonymous laMima said...

Adoro los mundos de García Márquez, su visión sobre el amor, sobre la vida y su escritura.
Este era el libro que yo buscaba para mi madre estas Navidades pero no hubo manera. (Ya lo tengo preparado )
Me has despertado las ganas de volver a leerlo, y pensar de paso en tu visión acerca de él. ¡Que carajo!.
Abrazos, eres increíble.

23/2/08 9:57 a. m.  
Blogger manuel_h said...

impagable. Gracias por volver a traer a mi memoria a esta gente.

25/2/08 4:19 p. m.  
Blogger Leuma said...

El sabor de los amores amargos que se reencuentran tras una vida de espera, precioso tu repaso Ybris, besazo

26/2/08 4:42 p. m.  
Blogger Simplemente Olimpia. said...

Dejo de comentar este post "adrede"...por que si me quedo sin respuestas a tantas preguntas que me han surgido, pierdo el encanto y el placer que tu relato me ha honrrado.
Así que me callo (a mi pesar, pero a mi gusto)

Hay veces como hoy, que colgaría del cuello a tu silencio!!!!

Olimpia.

27/2/08 10:08 p. m.  

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