18.6.08

Leyes no escritas 4. La ley de la selva.

La selva ha sido siempre algo que a los occidentales nos ha desbordado por todos los sitios. Conocemos bosques más o menos intrincados, pero parece que, incluso en la espesura de esos conjuntos de árboles y arbustos encontramos una estructura atravesada por sendas y bañada por arroyos. Algo a caballo entre lo idílico o bucólico y lo apartado o eremítico. Pero la selva o jungla se nos sobreviene como el ámbito en que reina el amasijo inabarcable de vegetales desbordantes y verdor junto con la amenaza de miríadas de terribles animales.

Quizás un habitante de las selva esbozaría una sonrisa si se le dijera que cuando hablamos de la ley de la selva aludimos al desorden o al caos de la injusticia que supone que el más fuerte se salga siempre con la suya. Acaso, como el mítico Tarzán encontrase en el ámbito de la espesura selvática más orden y reparto de papeles que en la elaborada sociedad que habitamos en donde se ha estructurado un desorden descaradamente escorado a favor de unos pocos dentro de una apariencia legal de orden que hace natural lo injusto.

Y así oponemos nuestra cultura a la incomprensible maraña de una selva entendida como un ámbito en que sólo sobrevive el más fuerte y el más adaptado.

Tendríamos que reconocer que nuestro idioma nos traiciona. Son innumerables los deslices idiomáticos que traducen nuestras ignorancias, prejuicios y recelos. Sería imposible la biodiversidad de la selva sin ese exquisito equilibrio biológico en que cada especie tiene su lugar y su misión, en el que cada uno tiene los límites de su vida en la adaptación al espacio en que vive De acuerdo, no hay aquí lugar para la piedad hacia el más débil ni sitio para la muerte plácida o la tranquilidad de los ámbitos dominados en perpetua propiedad.

Todo es en la selva un orden encaminado a la supervivencia de las especies por encima de los privilegios de los individuos. Nuestra sensibilidad se horroriza por esa naturalidad de la muerte violenta del cazado bajo las garras del cazador, pero quizás hagamos mal en identificar esto con el desorden.

En este aspecto seguramente nuestra sociedad civilizada no tiene mucho que enseñar a la jungla. La ley aceptada de nuestros códigos ha perpetuado en muchísimos casos la injusticia de la inmovilidad del más débil en su ínfimo puesto y del poderoso establecido permanentemente sobre aquel. Es muy probable que las apariencias engañen y que toda nuestra fachada de humanidades y cultura sea sólo el engaño legalizado de la desigualdad.

Sí, la selva puede parecer cruel pero la ciudad no ha eliminado esa crueldad.

Sólo la ha hecho algo de obligado cumplimiento.

33 Comments:

Blogger CecydeCecy said...

la selva puede ser cruel por orden natural.
el hombre es cruel y hace una selva habitada por salvajes depredadores..
que pena..

besos mi querido ybris

18/6/08 4:39 a. m.  
Blogger Amparo said...

¿Has oído hablar alguna vez de la ley del tozudo? Creo que no existe, que me la acabo de inventar.
Pero si existe quien cree que su ley es la única en uso y verdadera, que siempre tiene razón y que el mundo entero anda equivocado…

Pesimista he amanecido hoy…jeje

Besos Ybris, libres y sin leyes, con mucho cariño

18/6/08 6:50 a. m.  
Blogger Neander said...

naturalmente que todo es una fachada, un barniz que cada vez tiene más capas, y debajo subsiste el animal, pero no lo aceptamos y en eso consiste tal vez llo principal del problema: lo hemos querido ahogar y no hemos sabido hacerlo del todo, y ha quedado al final un monstruo híbrido (jaja) capaz de lo mejor y de lo peor

18/6/08 8:07 a. m.  
Blogger libertad said...

Pero las civilizaciones se construyen a base de normas. Son necesarias. Absolutamente. Otra cosa es que esas leyes dejen lagunas para que la selva y sus comportamientos caóticos estén servidos. Interesante reflexión, como siempre. Sigo pensando.
Un beso

18/6/08 11:15 a. m.  
Blogger Xiketä said...

Impresionante post, ybris...
Es cierto.
La sociedad que hemos creado no se diferencia en casi nada de la propia selva, de lo no-civilizado, porque hemos pasado por el aro en tantas cosas, que ahora estamos ahogándonos en nuestras propias medidas de protección.
Todo es en base de dominio, ver quién es el más poderoso y por tanto el más dominante, y las normas que hemos impuesto lo son también.
Reflexión buenísima!!
Besos

18/6/08 12:19 p. m.  
Blogger Carz said...

¿Por qué existen los privilegios?
Fuera de una "asociedad" impuesta por las armas (por ejemplo la Alemania de los años 30) existen porque la mayoría lo permite: bastaría con que los no privilegiados formaran un partido y votaran en bloque. Zás, la democracia despriviligiadora podría funcionar.

Pero, al contrario que un racista que no tiene miedo de cambiar de raza, un pobre sí cree que puede dejar de serlo. ¡¡¡Ostía!!!, ¿y si me toca la lotería?

La sociedad es una selva, pero no porque existan privilegios, sino porque el ser humano, con o sin ellos, es egoísta.

Claro que hay excepciones, pero, al igual que ocurre con una mosca, no hacen verano.

Un abrazo.

18/6/08 12:54 p. m.  
Blogger Lunarroja said...

Siempre me gustó Tarzán... como rey de la selva.
Alguien (humano) a quien el resto de las bestias obedecían... con un simple grito.

Ya me gustaría vivir en una selva como esa, que todos callaran al oír una amenaza semejante.

Besos sin ley. Y por qué no, también salvajes.

18/6/08 1:07 p. m.  
Blogger Ego said...

Desde esta selva se ve crecer la Luna. Se cree que es nuestra reina, pero no entiende nada de leyes ni de sociedad.
Menos mal.
Un (b)eso...

18/6/08 1:09 p. m.  
OpenID brujaroja said...

Lo único que me consuela de todo esto es cumplir años. Tengo la sensación de que a medida que nos hacemos mayores y nos vamos desprendiendo de servidumbres, tenemos más posibilidades de soslayar esas leyes. Algo así decía hoy Pedro de Silva en su artículo, que te aconsejo que leas,
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008061800_42_647905__Asturias-Radicales-talludos

Besos

18/6/08 1:57 p. m.  
Blogger Gala y Dolar said...

Instinto.

Nos enseñan lo que tenemos que pensar,como tenemos que actuar,en definitiva,intentan forjarnos a todos con el mismo metal.
Pero selva o no,el instinto es lo que nos hace seguir hacia delante,
mordiendo las manzanas prohibidas que nos ponen en el camino.
Fuimos animales,no dioses.
En cualquier sociedad siempre existiran los depredadores y nunca faltaran los que por falta de instinto se dejen cazar.

Unos y otros al final formamos parte del mismo cuadro,de la misma selva.

Grande Ybris!!!Enorme!!


Dolar.

18/6/08 2:30 p. m.  
Blogger DOCTOR VITAMORTE said...

Ybris, da gusto leer tu particular hermenéutica legislativa. la ley de la selva salvaje tiene una finalidad de equilibrio. La ley de la selva civilizada,persigue el orden ordenado, jerarquizado y perpetuado.

18/6/08 4:16 p. m.  
Blogger filoabpuerto said...

Comparto esa reflexión, Ybris.

Y porque somos un animal más complejo que el biológico o natural: un animal político o cultural, inventamos, dicen, la Ética; como sistema de búsqueda de equilibrio porque la "humanización" es eso: salir de la selva y "compensar" las desigualdades naturales.

Nuestra incipiente racionalidad nos indicaba que "no era justo" que el débil fuera devorado por el fuerte......lo que ocurre es que aún estamos en ese intento de conseguir una "igualdad" que compense la "desigualdad" natural, pero esa empresa es inacabable....y se ve repetidamente entorpecida y boicoteada por los intereses de los “fuertes”

Un abrazo

Merce

18/6/08 7:23 p. m.  
Blogger Mamen said...

La ley de la selva...gana el más fuerte. Me gusta pensar y así me lo creo, que siempre gana el que más aguanta.
(¿Te gustó Zaragoza?. Como dice aquí una canción de Labordeta "la amo, la odio, le tengo un cariño ancestral". Es una ciudad genial)
Un abrazo.

18/6/08 9:41 p. m.  
Blogger Sasian said...

...y Tarzán volvió a la Jungla... a ejercer su ley...o a acatarla.

Besos desordenados, caóticos, libres, enmarañados, ordenados, elaborados, anárquicos...

18/6/08 9:42 p. m.  
Blogger Lula May said...

Y seguimos siendo animales, ¿o me he perdido algún capítulo de la historia?

Besos guapo,
Lula.

18/6/08 9:53 p. m.  
Blogger entrenomadas said...

Te aseguro que esta mañana estar en la selva hubiera sido una alegría.
La selva se rige sin leyes de mercado, más bien de supervivencia y de naturaleza.
Lo que esta mañana había en el despacho eran depredadores urbanos.
Y eso sí que da miedo.
Estupendo post. Pero, yo prefiero la selva natural.

kisses selváticos,

Marta

19/6/08 1:12 a. m.  
Blogger -Pato- said...

En la selva esa ley es el equilibrio que la sostiene, en las ciudades nos termina matando.

En Buenos Aires está terminando el miercoles, y mientras te leía pensaba que tal vez te interese ver un link que he dejado en mi blog, es muy dificil de comprender, por la rapidéz y por la locura de imágenes, pero eso vendría a ser lo que malamente llamamos la "ley de la selva" en las ciudades.

Besos

19/6/08 5:07 a. m.  
Anonymous laMima said...

Si, que bien utilizamos a veces las palabras para desviar la mirada y las cubrimos de sentidos confusos para que sirva a nuestros propósitos.
Como dices la Ley de la Selva no es sino la ley de la naturaleza y se asienta en un orden que no determina ningun individuo concreto sino el imperativo de supervivencia de multitud de grupos. Todos iguales y todos diferentes.
Aquí la diferencia, la desigualdad se graba a fuego. Se mangonea, se oprime se maneja a los demás de forma injusta y premeditada.
Solo unos privilegiados agitan el agua para lanzar las olas que llevan y traen a los demás. De forma voluntaria e impune.
No. Esto, desgraciadamente a veces, no es la selva.
Besicos.

19/6/08 7:10 a. m.  
Blogger Fernando Sarría said...

nunca dejaremos de ser animales...el raciocinio es lo que nos debería salvar...pero en realidad nos condena más...abrazos.

19/6/08 7:49 a. m.  
Blogger marea@ said...

La Naturaleza ha sido, es y será por siempre la fuente de la sabiduría y de la autosuficiencia.

Un abrazo. Marea@

19/6/08 9:54 a. m.  
Blogger mia said...

me uno a ti en tan

clara exposición

y a amparo,que desde luego

apoyo!

la selva llevará menos

riesgos que esta sociedad

poblada de feroces y ambiciosos

seres que no estamos volviendo

(si no paso con frecuencia

es que mi casa está llena de niños

y tú sabes...)


♥♥♥besos♥♥♥

19/6/08 11:07 a. m.  
Blogger Churra said...

Pues ya firmaba yo por el imperio de la ley de la selva, tendria si quisieramos verlo así una crueldad lógica y aplastante. Me gusta el orden natural .
( ya sabes , como decian en aquella pelicula perro no come perro )
Un beso

19/6/08 11:23 a. m.  
Blogger Isabel Martín said...

estos días ando liada... y es que esto a veces también parece La ley de la selva ¿o peor?

voy a ver si me hago con un tarzán que me eche una liana, jeje.

19/6/08 11:41 a. m.  
Blogger UMA said...

Así somos.
Seres humanos, des-humanos, infra-humanos,
No hay forma de que cambie nada si no cambia cada uno en su propio àmbito, pero es tan difìcil mirarse a la cara...es tan difìcil tener la vista fina.
Asì somos y seremos.
Muy interesantes estas leyes no escritas.
Te sigo.
Un besazo, Ybris, con mucho cariño-

19/6/08 12:19 p. m.  
Blogger Naty said...

Creo que solo ha cambiado el material del que está hecha (nuestra selva de cemento)... Saluditos (un placer encontrarme a gusto por aquí como siempre :)

19/6/08 1:33 p. m.  
Blogger Sofia said...

lamentable que a la razon la tengan que sug(j)etar bajo la ley, cosa que refleja que el ser humano todavia se conduce como seres de selva.

Saludos.

19/6/08 10:16 p. m.  
Blogger Noray said...

Pero... ¿qué es el caos y qué es el cosmos? La ley de la selva es el orden frente al caos de las ciudades.

Un abrazo.

20/6/08 12:01 a. m.  
Blogger Guinda de Plata said...

Lamentablemente en esta jungla y selva que es la vida, encontramos más de un animal (con todos mis respetos a los animales).

Besos de dulces noches, admirado y querido Ybris.

B.

20/6/08 12:42 a. m.  
Anonymous Arya said...

gracias Ybris

20/6/08 2:30 a. m.  
Blogger Dr. Krapp said...

A quien no le gusta el fútbol, ve en un partido una pandilla de insensatos detrás de un balón.En realidad, sólo ve el balón y quien lo lleva, olvídándose por ejemplo de como están colocados los jugadores, como se cubren etc...
A quien no le gusta el jazz sólo escucha un saxo ruidoso que elucubra sin parar. No oye a una hermosa sección rítmica: un contrabajo llevando la melodía de fondo o una batería subrrayando los tiempos.
Para quien comer es sólo una obligación, no se para a disfrutar los diferentes sabores que puede haber en un bacalao al pil-pil, por ejemplo. No se fija en como esa hierba aromática le da determinado gusto a la salsa o como la guarnición resalte mejor el aroma del pescado.
Supongo que a quien no conoce la selva le ocurre algo semejante y eso que dicen que necesitamos tomar cierta distancia para entender lo que vemos. Debe ser distancia física, no espiritual.

20/6/08 10:11 a. m.  
Blogger raindrop said...

La gran diferencia entre la selva natural y la selva urbanita es que la primera permite la coexistencia en equilibrio de infinidad de especies (todas dependiendo de todas), mientras que la segunda parece existir para mantener un desequilibrado monopolio de los más jetas.
En realidad, la ley de la selva en nuestra sociedad no es una ley. Es, precisamente, la ausencia de ley.

un abrazo

20/6/08 12:28 p. m.  
Blogger Simplemente Olimpia. said...

NO, no y mil veces NO.
Vale que existen lianas por dónde no todos pueden "trepar", vale, que no todos poseen el "machete" que les permita avanzar...vale..pero admite la comodidad de quienes se quedan a la sombra, simplemente por que no quieren "curtirse" con el sol.
No hay tanta distancia entre la tierra y la copa del árbol que de ella crece.

Me niego a continuar mi comentario...por que arañaría cada palabra que has escrito.
No olvides que lo "corte, nunca quita lo valiente".


Olimpia.

20/6/08 7:47 p. m.  
Anonymous poesía-de-alfeizar-uruguay said...

Es este país, Ybris, un gran depósito de vacas y eucaliptos (para pasta); es la ciudad en que vivo, un receptáculo para mataderos, a marronazo de vacas. En este bello lugar, se vuelve a consagrar la dictadura ingolpeable de la especie humana (de un puñado de ellos sobre todos los demás).
Muy buenos los poemas Ybris, muy lograda la forma.
Un abrazo de xavier.

23/6/08 8:24 a. m.  

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